por Jonathan Berim – Twitter: @JonathanBerim
El judaísmo establece como norma la importancia central de vivir con alegría. La falta de alegría hace a la persona pasible de una pena doble, por un lado la intrínseca a dicha falta y por otro las consecuencias externas.
Así y todo, existen dos periodos en el año judío donde se nos encomienda disminuir pasajeramente la dosis de alegría de nuestras vidas.
En ambos rigen normas prácticas que logran llevar a hechos concretos, la filosofía de dichos días. Entre las costumbres que se establecieron están: prohibición de realizar casamientos, de escuchar música y de cortarse el pelo y/o la barba (sujeto a diversas costumbres).
El primer periodo se encuentra entre la festividad de #pesaj y la de #shabuot, conocido como #SefiratHaOmer. Son 33 días de duelo por el fallecimiento de los 24.000 primeros alumnos del gran sabio Rabi Akiva en una epidemia fulminante.
Nuestros sabios atribuyeron dichas muertes a la falta de respeto entre los alumnos. Estas pérdidas tenían el potencial de hacer mella en el futuro de la continuidad del pueblo judío. Para más información les dejo una nota al respecto: http://www.judaismoacademico.com/2018/05/10/los-alumnos-de-rabi-akiva-y-como-se-llega-a-ser-un-gran-sabio/
Existen tres costumbre sobre cuando conmemorar el duelo: -Desde #pesaj hasta #LagBaomer -Desde #RoshJodesh #Iar hasta #shabuot. -Desde #pesaj hasta #shabuot
El segundo periodo de duelo es #BeinHametzarim, literalmente entre las opresiones, que son tres semanas que comienzan con el ayuno del #17deTamuz y terminan con el ayuno de #TishaBeAv (ya le dedicaré un hilo a los ayunos en sí).
